miércoles, 25 de diciembre de 2024

ABSURDA SENSATEZ

 Cuando las navidades se acercan, pareciera como que el mundo se dividiese en dos. Sin motivo aparente, las personas adultas deciden tomar partido y, conscientes o no, se posicionan en el grupo con el que más identificados se sienten.

En estos dos bandos, se encuentran aquellas personas que guardan el espiritu navideño intacto, cómo si el tiempo no hubiera borrado la ilusión que experimentaron de niños. Pese a las dificultades que la vida les vaya ofreciendo, o la tristeza que experimenten por causas diversas, el brillo de las luces, el compartir con amistades y familia y la suerte de adornar una bonita mesa, sigue llenándoles de bienestar y agradecimiento. Pueden hasta resultar seres extraños, sumergidos en una sociedad llena de prisas, de jaleo, de inquietudes y de relaciones tóxicas. Pero la mayoría optan por hacer caso omiso, y siguen encantados poniendo el lacito en el árbol, aún teniendo ojos vacilones escrutando sus navideños movimientos.

En el bando contrario tenemos obviamente, los que abandonaron estas fechas en la niñez, decidiendo que la ilusión experimentada antaño, era meramente comercial, basada en engaños sociales y diluida en desgracias madurativas. Por lo general, comparten mesa como tantas otras veces y poca cuenta dan de los adornos y brillos variados. 

Este último grupo es, en muchas ocasiones, el que pone mirada acusativa en los otros extraño seres, que siguen a su aire tarareando y oliendo a castañas. Acusan, juzgan o simplemente bromean sobre los adultos que disfrutan de las luces navideñas. Son verdaderos Grinch que intentan poner  sensatez a una ilusión banal, que sólo tienen derecho a disfrutar los niños. Las navidades no están de moda en los adultos y es una cosa que hay que asumir cuanto antes.

Pero.....¿Y si todo lo decidiéramos así? ¿Qué pasaría si toda la ilusión de la vida adulta se quedase estancada en la infancia?. Cierto es que la vida puede llegar a ser muy dura, y que los baches en el camino pueden llegar a oscurecer fechas y momentos de manera brutal. Reponerse a veces no es tarea fácil y, en consecuencia, podemos sentirnos desilusionados e inapetentes. Además de que, claramente, sobra decir que cada persona tiene total derecho a disfrutar de lo que realmente le dé la gana.

No obstante ¿No sería mejor dejar ser felices a las personas que conservan la ilusión? Ya sea navideña o no. Es más, diría que para contrarrestar un pelín esta amarga sociedad, ¿No convendría impulsar su reproducción y contagio?.

Quizás si el mundo estuviese guiado por niños y niñas rebosantes de alegría y de luces, las navidades tendrían más sentido. 

Quizás...la vida también lo tendría.




sábado, 11 de febrero de 2023

No Z-s

 Cuando algo se rompe, se rompe y punto, no queda mucho más. Intentar arreglarlo es imposible. 

Un objeto pegado, un sentimiento olvidado o sensaciones reconstruidas, carecen de sentido y de esencia. Jamás volverán a ser iguales.

Intentos desesperados aparte, queda la opción de cambiar. Tomar un camino diferente y desear tener suerte en el mismo. Sin caídas inesperadas y sin roturas absurdas. 

Un camino ausente de Z-s.



domingo, 11 de diciembre de 2022

EL SUJETO DEL DESEO

¿Es la carencia de algo, lo que nos hace desearlo con más intensidad? 

Resulta que si no tenemos algo, que si no disponemos de ese objeto o persona que queremos, lo deseamos con todas nuestras fuerzas. Parece que además, el simple hecho de que no tenerlo, de no lograrlo, lo hace más interesante. Como si fuese un gran reto que batir.

No lo tengo, en consecuencia, lo deseo mucho más: comprendido.

Ahora bien, ¿Qué ocurre cuando logramos aquello que tanto deseábamos?. ¿Acaso disminuye la motivación por lo que tanto y tanto ansiábamos?.

Ya lo tengo, no lo valoro: incomprensible.

En principio, los seres humanos deberíamos de disfrutar de aquello que nos aporta felicidad. Valorar cada día, que los objetos y las personas que nos nutren, que nos enriquecen, son importantes. Pero, por desgracia, tendemos a cansarnos de todo, a aburrirnos de las rutinas incluso cuando nos hacen felices. Aquello que fue tan deseado y que encima suplió con creces todo lo que añorábamos, con el paso del tiempo se vuelve tan rutinario, algo que está tan a mano, que ya no resulta motivador.

Y es todo esto un verdadero desastre de situación, una pérdida de perspectiva tremenda. Porque es un tremendo error desear estar sano, únicamente cuando se está enfermo. Porque resulta que es un tremendo error valorar un abrazo, únicamente cuando está prohibido darlo. Y definitivamente, resulta un tremendísimo error, valorar una persona, únicamente cuando ya no está.




miércoles, 20 de julio de 2022

A TRASLUZ


En términos generales y, teniendo en cuenta el mundo actual en el que vivimos, ¿no es demasiado osado afirmar que las personas sensibles son las débiles? Obvio que una persona que se emociona, que siente con intensidad y que, además, lo expresa con respeto, no está muy de moda. Pero....esta especie en extinción ¿ acaso no posee rasgos y valores que nos gustaría mantener y traspasar a las futuras generaciones?

Las personas débiles, en general, tiran la toalla con facilidad, se guían básicamente por sus miedos y normalmente se asustan, se alarman o angustian con inmensa facilidad. Les atormenta enfrentarse a nuevos retos, debido a su debilidad mental, emocional, física o, debido a todas ellas. Esto es una cosa.

Las personas sensibles, poseen una gran empatía, sienten con mucha intensidad absulutamente todo y, claro, claro que sí, a veces lloran y se aturden. No obstante, todo eso no conluye que sean débiles. El cerebro de estas personas tiene partes específicas más desarrolladas, lo que les brinda ciertos rasgos que deben equilibrar, pero que de entrada, son muy positivos: sentido del cuidado, generosidad y empatía. La base de una sociedad. 

Esto es otra cosa.

Y... ¿dónde está el peligro? El peligro está en la seguridad absoluta de que estas personas se están diluyendo. En la certeza de que se sienten cansadas e incomprendidas, ya que el mundo no se basa en todo lo anteriormente comentado. Al revés. No son valoradas como se merecen y eso sí que aturde. Y quizás, cuando no quede más que egoismo e insensibilidad al que agarrarse, nos acordaremos de que a las especies en extinción hay que cuidarlas y ante todo, valorarlas.



jueves, 5 de mayo de 2022

ESKU ITXIAK

Zure eskuetan, hatzamar itxiak, gogortuak.

Gozokiz betetako esperantza apurtuak.

Nire eskuetan, hatzamar irekiak, gardenak.

Berdez jantzitako amets partekatuak.

martes, 5 de abril de 2022

NOSTALGIA

Solía pensar que todo lo que era de color rojo era de lo más apetecible: las fresas, las sandias y los caramelos (porque ella siempre escogía los rojos). Sin embargo, nada era comparable a los tomates que su amama tan cariñosamente escogía para ella. En aquella época, ni por asomo atisbaba que nunca podría ya encontrar de nuevo ese sabor.

Algo similar le ocurría con los largos veranos de la infancia. Veranos repletos de sonidos de golondrinas y de olor a cloro.

Con el tiempo, ella comenzó a darse cuenta de que muchos sabores, olores, reacciones y sentimientos, son irrepetibles. Puede haber amagos de algo similar, algo que hace recordar, pero que nunca es igual.

Aquellos tomates y aquellos veranos habían formado parte de su vida. Habían construido una base que de adulta, recordaría una y otra vez. Y no, no era por los tomates en sí. Tampoco porque los veranos transcurriesen en un lujoso entorno. Era porque esa base se consolidaba en afecto y cariño. Porque los tomates sabían a amor de amama y los veranos olían a familia feliz. A amistades que resultaban sinceras. A ausencia de decepciones.




                                                                                                 


jueves, 3 de marzo de 2022

OROIMENA

Aitonak eskua zabaldu du eta erori zaizkio ogi-apurrak. Triste jarri da, zergatik? Agian gose da, agian bere amatxorekin joan nahi du edo agian aitonak, ez ditu ezta ogi-apurrak gogoratzen.

lunes, 13 de diciembre de 2021

FIN

Cada vez que me mira, llora desconsoladamente. Por momentos parece reconocerme: siempre tan atento y dispuesto. Durante años, fui el mejor apoyo para ella. Un apoyo fiel e incondicional, que sabía guardar sus largos relatos y fantásticas historias. Después, vinieron los recordatorios, las fechas señaladas y, los nombres de aquellas personas que ella se negaba a olvidar. Marginado en un polvoriento rincón de la casa, anhelo sentir las pocas palabras sueltas y, en su mayoría carentes de sentido, que ella logra escribir en el blanco nuclear de mis maltrechas hojas. Contemplo su último instante de lucidez. Con lágrimas en los ojos y extraordinaria claridad, termina la palabra que ambos más tememos.

 

 

martes, 16 de noviembre de 2021

PÉRDIDA DE CREENCIA

 El bueno de Juan sentía que había cumplido con su misión. Sin lugar a dudas, había sabido hacer lo encomendado: narraba con entusiasmo, describía acontecimientos milagrosos y, hasta sonreía con ojos resplandecientes, si la ocasión lo requería. Por ello era el favorito de los 12. No obstante, al cabo de tantos años derrochando vocación, a Juan le aturdía solamente una pregunta ¿acaso no se requería creer,  para poder predicar la palabra del Señor?

viernes, 9 de julio de 2021

SIMPLEMENTE, SOLTAR

Expertos psicólogos, diversos libros de autoayuda e incluso varios y varias Youtubers, airean lo que, al parecer, son brillantes métodos y trucos para desarrollar una equilibrada autoestima. Estar en paz con una misma, resulta que abre la puerta a la felicidad.

En muchos artículos dedicados a conseguir lograr una sana autoestima, resalta la palabra "SOLTAR". Hay que SOLTAR, dejar atrás, para poder avanzar. Comprendido: hay que "olvidar" cosas, personas, situaciones, lugares, colores y olores que hagan daño, puesto que, por alguna razón, resultan corrosivos. El objetivo está claro, pero ¿Qué pasa con el proceso?.

El quid de la cuestión, es que el proceso de avanzar es tan diverso como el propio ser humano. Quizás, algunas personas jamás se planteen un proceso, ni  siquiera, similar: dan carpetazo y a otra cosa mariposa.

En cambio, personas que, conscientes de un profundo malestar, saben que deben dejar "algo" atrás, inician un complicado ascenso, con el objetivo de llegar a su preciosa cima. Con esfuerzo y dedicación, lo logran ¡bravo!.

Y....¿Las personas que, en algún instante, se ahogan y necesitan oxígeno? ¿Dónde quedan?. Seguramente tienen voluntad y motivación para lograr soltar su mal pero, simplemente duele demasiado. Vuelven atrás en el tiempo constantemente, recuerdan y requeterecuerdan y, en actos de sadomasoquismo, puede hasta que planeen y deseen revivir las situaciones más complicadas.

 Esto ¿implica necesariamente no haber estudiado  bien los consejos y pautas ordenadas para ser feliz? ¿No habrán tenido voluntad suficiente para lograrlo? ¿Serán más débiles? ¿emocionalmente frágiles?. 

Menos mal que, ante todo este percal, se puede recurrir a las redes sociales, a los cánones de moda actuales y a los medios de comunicación. Siendo bombardeados con vidas absolutamente felices,  donde hacen creer que aquí todo el mundo SUELTA menos uno mismo, seguro que la presión disminuye y, todo ser humano logra tener una equilibrada autoestima, aunque sea en Instagram.

    

miércoles, 26 de mayo de 2021

LA VISIÓN

La rata sonrió en aquel momento y, de manera instintiva, supo que todo había cambiado. Todo lo que hasta ahora había cargado, se recolocó en pequeños bolsillitos que hacían el peso, menos pesado. 
Porque así solía percibir ella su vida de rata: pesada, sucia.

Quizás el enfoque que ella había dado a su trayectoria como rata, no había sido del todo adecuado. Tal vez, el contexto en el que se desarrollaba su ser de rata, tampoco lo había sido. Pero, indudablemente, su posicionamiento, como rata que era, ante los demás, no había sido ni lo más mínimamente positivo.

Pero, aquel pequeño transformó su mirada. Aquel mugriento niño que jugaba alegremente con dos palitos, la miró y, sonrió.

Ese gesto tan simple e inmenso, cambió su visión.  Y fue ante toda aquella belleza, donde la rata decidió convertirse en una maravillosa rata.

miércoles, 28 de abril de 2021

LAS TRES DE UNA SOLA

 La niña, grita, se enfada, juega a jugar e intenta, en varias ocasiones, quebrar los límites inquebrantables. Es astuta y, cuando quiere, engaña, para obtener lo que desea. Se disfraza de adulta y, cuando sale con fuerza, lo domina todo. Baila sin medida, con movimientos descontrolados, apenas escuchando la música. 

La adulta se esfuerza y peca con auto regalos limitados. Nada en un mar repleto de responsabilidades pero, también de placeres. Sus pensamientos se debaten siempre con la palabra conveniencia. Sonríe y llora. Sin embargo, se muestra más tímida que la niña y, le cuesta dar la cara. Es más, a veces hasta hay que buscarla, para poder dar con ella. Baila acorde al ritmo. Se deja llevar, siempre controlando que los movimientos no le hieran.

La madre ordena, auto exige, autocritica y vela por lo que se debe hacer. Sin premios, ni juegos. Se debe hacer y no hay peros que valgan. Simplemente por el hecho de seguir lo estipulado por algo o por alguien, ya obtiene el bienestar. Sale a su aire y se muestra segura de sí misma, alegando que su actuación es la religión absoluta y verdadera . Baila siguiendo los pasos marcados, un baile elegante y perfecto.

Para que la función resulte cautivadora, hay que dejarlas bailar de la mano, en armonía y sin pisotones. Un baile coordinado, con pequeños momentos de protagonismo para todas ellas. Sin que la euforia se apodere de ninguna porque, de lo contrario, las consecuencias pueden ser absolutamente nefastas.

Un equipo, formado por tres acordes de una misma canción. 


domingo, 31 de enero de 2021

NO ES LO MISMO

  

Algunos días, la falta de energía hace acto de presencia. Son días que solemos comenzar sorteando trampas malditas que, inteligentemente, pone nuestra cama para atraparnos y no dejarnos mover ni un pie. También debemos hacer caso omiso a los gritos constantes que nuestro sofá se empeña en vociferar.

    Otros días, con o sin motivo, tendemos a sentirnos enfadados, molestos, irritables. Conscientes de ello, sacamos nuestra mejor cara avinagrada y la mostramos al mundo entero.

    Y, por último, tenemos las variables. Días que, aparentemente, comienzan sin mayor dificultad, pero que se tuercen de manera instantánea, o se van chafando a base de tropezar con infinitas piedras. ¿Quién no ha experimentado la sensación de que, por mucho empeño que pongas, todo sale mal?. Te salpica una baldosa que baila en la calle mojada, se atasca la fotocopiadora en la primera copia de tu jornada laboral, calculas mal la ropa que eliges y te pasmas, o te cueces de calor o, quizás, alguna persona que aspira a convertirse en humorista profesional, venga a torcer lo que parecía ser un día corriente.

    Pues sí, esto es una realidad. Hay días difíciles, torcidos, en los que ver las cosas positivas de la vida puede resultar agotador. Con llegar al momento "fin" y dar por terminada la jornada, más que suficiente.

    No obstante, pese a todo ello, hay personas que hacen estos momentos un poco más sencillos. Personas que pese a malos días o pandemias mundiales, regalan gestos voluntarios agradables e incluso cariñosos. Camareros/as que te preguntan si añadir unas gotas de chocolate a tu café alegraría un poco tú día. Maestros/as que, aunque los familiares no lo exijan, se acercan e informan sobre novedades de los infantes "hoy ha comido genial". Barrenderos/as que, llueva, nieve o el calor derrita el asfalto de las carreteras, te dan los buenos días a diario. Personal médico que tras atender a los pacientes, resuelven  amablemente las dudas de los familiares. Repartidores/as que, en el momento de entrega, en vez de pedirte el DNI como si de un fugitivo te tratases, te regalan una sonrisa deseándote una buen día.

  Pequeños gestos de amabilidad basados en empatía. Pequeños, pero inmensos. Escasos y difíciles en ocasiones, pero absolutamente necesarios. Sin duda alguna, gratificantes como poco. Porque, no es lo mismo una actitud que otra. Independientemente de nuestras situaciones personales, no es lo mismo posicionarte ante los demás de manera cordial, que mostrar una indiferencia constante hacía toda persona ajena.

    Bailando al ritmo de Alejandro, diría que "no es lo mismo ser que estar, no es lo mismo estar que quedarse, tampoco quedarse es igual que parar". Y, aunque parezca mentira, todo ello es absolutamente gratuito.

sábado, 9 de enero de 2021

EL TIEMPO

    


Resulta algo frustrante, pero con el tiempo, te vas dando cuenta de que, ni las navidades son tan familiares, blancas y abundantes, ni las historias de amor resultan tan románticas y sencillas. Visualizamos tantas películas en las que esto es lo normal, que acabamos por idealizarlo. Pero, esperando pacientemente, escondida entre una borrosa niebla, nos aguarda la vida real. Una realidad que va cargando nuestras mochilas y, aunque diferentes todas ellas, día tras día se hacen más pesadas.

    Mientras nos vamos dando cuenta de ello, entre marañas de ADN, de vivencias que nos proporciona el contexto en el que nos encontramos y las relaciones que establecemos con las personas allegadas, vamos construyendo la base de nuestro ser y de lo que, en cierta manera, va a determinar nuestro comportamiento en la vida. Y es entre todo esto jaleo, donde van a predominar ciertos rasgos de nuestra personalidad.

    Poniendo atención en los extremos del tema que nos ocupa, existen individuos que rezan al dios sagrado de la parte lógica y racional, estableciendo como autoridad inquebrantable al cerebro. Estas personas tienden a sopesar, hacer balance, comparar y a llegar a conclusiones subjetivamente sensatas. En el extremo opuesto, se sitúan los individuos impulsivos, sentimentales, los que siguen fielmente al más famoso de nuestros órganos: el corazón.

    Pues bien, no es difícil adivinar que lo aconsejable es mantener la moneda de canto. Dejar de lanzarla al aire, restando posibilidades a que el azar establezca la cara predominante. Mantenerse a un 50%. Hacer un poco de caso tanto a nuestro corazón, como a nuestro cerebro. Ardua tarea.

    Pero, ¿Qué sería la vida sin ilusiones? ¿Sin tener la oportunidad de idealizar momentos, personas o bienes materiales que nos parecen agradables? Resulta tremendamente tentador poder marginar la parte lógica, darse un respiro, aunque sea de pascuas a ramos y, seguir, simple y llanamente, lo que dictan los impulsos emocionales. Resultaría alentador tener la seguridad de que esto es viable y de que alguna de esas películas que vimos hace años, pueden ser efímeramente reales.

    No obstante, el tiempo nos va enseñando que lo tentador, no siempre es lo aconsejable. Desterrar nuestra cabeza, puede acarrear serias y duras consecuencias. No sopesar lo que un impulso puede llevar escondido, en ocasiones resulta doloroso. Y claro, es ahí donde el olor a castañas asadas ya no adorna igual las navidades, las luces no parecen tan brillantes y el romanticismo no parece tan romántico. 

    Y así, día tras día, aun siendo conscientes de que alguna parte de la moneda lucha por hacerse ganadora, nos esforzamos en mantener la balanza equilibrada, dejando atrás el vicio de idealizar e incluso de soñar. 

    No preocuparse, si en momentos de inspiración, la cara emocional  brilla resplandeciente, como si de una gran borrachera se tratase, tranquilidad, el tiempo vendrá, obligatoria y cruelmente, a poner de nuevo la cabeza donde corresponda.  Nos irá robando, lenta e injustamente, las blancas navidades y, por desgracia, también Los preciosos puentes de Madison. 

    

    

    

sábado, 26 de diciembre de 2020

EN EL APEGO DE LA TEORÍA


  John Bowlby planteó que, la selección natural, a lo largo de la evolución, favorecía a aquellas personas que creaban vínculos de apego, ya que éstos les proporcionaban ventaja en la competición por la supervivencia. Bowlby comprendió lo que muchos de nosotros nos negamos a aceptar hoy en día: que los seres humanos estamos programados para elegir a individuos particulares y convertirlos en seres valiosos para nosotros, de los que, en cierta manera, vamos a depender.

  Parece ser que esta teoría la comprendían mejor nuestros antepasados. Las actividades que aseguraban el bienestar del grupo, las realizaban en compañía, protegían a los solitarios y cuidaban de los que, por una causa o por otra, eran los más débiles. En esencia, dependían los unos de los otros, sin realizar conjeturas de si dicho comportamiento era el adecuado o no.

  Aunque muchas son las investigaciones que se han realizado en torno al apego, nos cuesta aceptar algunas conclusiones de las mismas. En el caso del apego infantil, la cosa está algo más clara. Resulta tan obvio que los bebés dependen de sus cuidadores, que es algo aceptado y asumido. Dependen de dichos vínculos para asegurar su completo bienestar físico y emocional.

  Pero, ¿Qué ocurre con el apego adulto? ¿Qué sucede cuando un adulto airea que depende de sus personas elegidas?. Esto pasa a ser algo más dudoso y juzgado, tal vez por la moderna creencia de que los adultos debemos ser, obligatoriamente, independientes para todo.

  Y es que, tendemos a confundir conceptos. Asumir que necesitamos de nuestros vínculos de apego, no significa, necesariamente, ser una persona dependiente o no empoderada. Significa asumir una gran paradoja: que dependemos de esos lazos para desarrollarnos plenamente y afrontar la vida de manera autónoma. Depender para la completa independencia. 

  Quizás hemos deseado que la actual pandemia pusiese, en este sentido, las cartas sobre la mesa, dado que la privatización de cosas, pone en evidencia lo mucho que las necesitamos. Quizás, podríamos darnos cuenta de que alejarnos (o estar obligados a ello) de estos vínculos, amarga el alma. Sin embargo, como debemos ser fuertes e independientes, en ocasiones nos negamos a aceptar esto, dejando abierta la puerta a una completa soledad.

    Tal vez, la evolución nos esté obligando a inventarnos un nuevo apego teórico, en el que tanto los duelos, como las pandemias, por ejemplo, las tengamos que afrontar de manera autónoma. Un poco de ayuda bien, pero sin pasarse, que somos mayores e independientes. Un apego virtual, basado en la soledad y, disfrazado de independencia.

    

lunes, 14 de diciembre de 2020

AHORA

    Me resulta fascinante observar a un niño mientras juega. Y, me refiero concretamente al acto de jugar, basándome en la absoluta creencia de que, al menos en las primeras fases de la niñez, los niños no realizan, por voluntad propia, ninguna tarea que no adquiera un sentido lúdico para ellos.

    Ajenos a las complicaciones de la vida adulta, se sumergen, sin esfuerzo alguno, en el simple juego, en el aquí y el ahora. Sin pasado, sin futuro. Cuando los adultos invadimos ese mundo y, realizamos algún comentario sobre vivencias pasadas o que están por venir, aún pudiendo recordarlas, el niño no comprende, no adquiere sentido para él. En su completa felicidad del ahora, piensa "ahora estoy jugando con esto, eso ya pasó". Y de ahí, pueden llegar a darse situaciones completamente surrealistas para los infantes como, por ejemplo, el tener que asumir un castigo tardío.

    "Los mayores", corroídos por la envidia y anhelando esa paz interior, intentamos una y otra vez arrastrar nuestra ajetreada mente y cansado cuerpo al presente y, meditamos. Pero....una vez fulminadas esas primeras etapas de nuestro ciclo vital, EL REMOLINO ya está en marcha. El inmenso REMOLINO  formado de recuerdos, nostalgia, de personas, de vivencias diversas y de velocidades.

    Más allá de nuestra dificultad para vivir el presente, puede que, engullidos en esta espiral de recuerdos pasados, situaciones presentes y elucubraciones futuras, nos quedemos incluso hasta estancados en el pasado. Sea por decisiones ajenas, caprichos de la vida o por el ya famoso síndrome de Peter Pan, hay ocasiones en las que nos aferramos a lo que ya se fue, negándonos así la oportunidad de vivir el momento actual. Podemos llegar a construir un presente soportado, únicamente, en cimientos ya pasados. Y, claro,  tenemos que meditar.

    A todas aquellas personas que la meditación les resulte tremendamente difícil y frustrante, les recomiendo, fervientemente, tomarse unos segundos para observar a los más pequeños. Muchas son las enseñanzas que nos ofrecen a diario y, muchas son las veces en las que me pregunto quiénes deberían ser realmente los aprendices. 

    Estoy segura de que meditar ayuda pero, humildemente opino, que la paz interior posee destellos infantiles.

domingo, 6 de diciembre de 2020

ARDILLAS COLAPSADAS


    Hace poco me explicaron que, ciertas personas, poseen un tipo de pensamiento llamado "pensamiento en árbol". El concepto es fácil. Imaginemos un árbol, con su tronco, sus raíces y sus ramas. Incluyamos en la escena una ardilla que, juguetona por naturaleza, salta de rama en rama. Bien, pues en esto se basa el pensamiento en árbol. Ya sea en conversaciones o, en monólogos internos, el sujeto en cuestión, pasa de idea en idea, haciendo conexiones totalmente lógicas en su mente. Hasta aquí, no problema: una mente activa y jovial ¡maravilloso!.

 Impulsada por la fuerza del autodescubrimiento, leí algo sobre el tema, con ánimo también de esclarecer la sombra de mis dispersas ideas y, por consecuencia, mis dispersos "relatos". De ahí he venido sacando algunas conclusiones que, sobra decir, son subjetivas todas ellas.

    Poseyendo este tipo de pensamiento y sumergida en conversaciones donde predomina la confianza y el conocimiento entre los participantes, no suelen advertirse conflictos. Si la ardilla pega un salto, cambiando así el hilo de la conversación sin aparente lógica, el resto de protagonistas suelen ser capaces de hacer las conexiones necesarias para seguir con el tema. A lo sumo, en caso de advertir caras de "me he perdido", con una breve explicación, (me he acordado de esto porque...),  suele ser suficiente.

    Pero las cosas, en ocasiones, suelen complicarse. Cuando la ardillita está inspirada y salta y salta, y retrocede a ramas pasadas, e incluso en un acto de libertad, salta a otro árbol, agárrate que vienen curvas. Las caras de "Tutankamón petrificado" pueden abundar. Una breve explicación de cómo se han unido las ideas en tu cabeza, no sirve, no ayuda. No es sencillo explicar por qué la conversación giraba en torno a la última película de Tarantino, y tú has concluido que la astenia primaveral es complicada. Para que los "Tutankámones" vuelvan a su ser, lo mejor es verbalizar "¡uy! me he desviado de la conversación".

    Y no, esto no es todo, ricemos más el rizo. Existen días en los que la ardillita está más inquieta y efusiva. Llamémosles días hormonalmente complicados. El animalito salta y salta excitado pero, una rama se rompe y se enfada. Continúa saltando y saltando, expresando sus ideas locas, pero otra rama cae o, quizás la rompe ella misma. Sigue enfurruñándose. Ardillita, ardillita, baja del árbol y anda un ratito por el llano sendero, por favor.

    La gran suerte de todo esto es que, en los bosques, también suele haber lagos, estanques. Personas, en este caso, que llegan a entender y a seguir el hilo de la conversación, empatizando e incorporándose a los saltos ajenos. ¡Regalos divinos de la naturaleza!.

    Ahora bien, pensamiento en árbol o no, es absolutamente necesario tener a mano la denominada "nothing box". Hay que utilizarla como si del mejor kit de supervivencia se tratase. Con ello, podemos evitar colapsar a las momias y, también a las ardillas que, habitualmente caen rendidas en el nido, deseando dormir plácidamente en su árbol callado.

viernes, 4 de diciembre de 2020

EL MUNDO DE MIDAS

    Tal vez sea hora de aceptar que Los Favoritos de Midas reinan en el mundo actual. Tal vez, asumir esa cruel realidad ayude a comprender mejor. Porque, una cosa está clara, las viejas estructuras están descatalogadas, obsoletas. 

    Como si de un rinoceronte blanco se tratara, se considera a aquella persona que, sin ánimo de lucro, decide ayudar a otra, un ser poco común, inusual, me atrevería a decir que hasta demasiado osado.

    No vamos a caer en la nefasta profecía de que los jóvenes de ahora no saben, no hacen, no quieren, no dicen, son o no son. La juventud actual, simplemente arrastrada por el rey, sigue la corriente de los cánones de moda actuales.

    Y es que los reinados y el poder son así, hacen y deshacen a su antojo. Destierran a los pocos supervivientes reflejados en entes con arrugas y cachabas, que se aferran a la sociedad actual como pueden y como les dejan. Alguno de ellos, por suerte, intenta dejar un pequeño legado, recordando mesas adornadas con curruscos de pan, en las que la educación y el respeto eran asignaturas obligatorias. Inconscientes, seguramente, de que esa vida escasa en bienes, rebosaba valores anti-Midas.

    El problema no es que la sociedad no evolucione, porque lo hace. El verdadero dilema es hacía donde nos dirigimos, hacia donde nos guían Los Favoritos. No está de moda pararse a reflexionar sobre situaciones que no ocupen el propio espacio vital. Empatía: palabro descatalogado.

    Y así, poco a poco las viejas estructuras dan paso a los nuevas, fortaleciendo el "progreso". A riesgo de ser tremendamente pesimista, auguro un mal futuro junto a Los Midas. Pero como Tosar brillantemente nos demostró, mejor unirse a ellos que seguir basándose en viejas estructuras que nos hacen débiles e inestables.

ABSURDA SENSATEZ

 Cuando las navidades se acercan, pareciera como que el mundo se dividiese en dos. Sin motivo aparente, las personas adultas deciden tomar p...