jueves, 3 de marzo de 2022

OROIMENA

Aitonak eskua zabaldu du eta erori zaizkio ogi-apurrak. Triste jarri da, zergatik? Agian gose da, agian bere amatxorekin joan nahi du edo agian aitonak, ez ditu ezta ogi-apurrak gogoratzen.

lunes, 13 de diciembre de 2021

FIN

Cada vez que me mira, llora desconsoladamente. Por momentos parece reconocerme: siempre tan atento y dispuesto. Durante años, fui el mejor apoyo para ella. Un apoyo fiel e incondicional, que sabía guardar sus largos relatos y fantásticas historias. Después, vinieron los recordatorios, las fechas señaladas y, los nombres de aquellas personas que ella se negaba a olvidar. Marginado en un polvoriento rincón de la casa, anhelo sentir las pocas palabras sueltas y, en su mayoría carentes de sentido, que ella logra escribir en el blanco nuclear de mis maltrechas hojas. Contemplo su último instante de lucidez. Con lágrimas en los ojos y extraordinaria claridad, termina la palabra que ambos más tememos.

 

 

martes, 16 de noviembre de 2021

PÉRDIDA DE CREENCIA

 El bueno de Juan sentía que había cumplido con su misión. Sin lugar a dudas, había sabido hacer lo encomendado: narraba con entusiasmo, describía acontecimientos milagrosos y, hasta sonreía con ojos resplandecientes, si la ocasión lo requería. Por ello era el favorito de los 12. No obstante, al cabo de tantos años derrochando vocación, a Juan le aturdía solamente una pregunta ¿acaso no se requería creer,  para poder predicar la palabra del Señor?

viernes, 9 de julio de 2021

SIMPLEMENTE, SOLTAR

Expertos psicólogos, diversos libros de autoayuda e incluso varios y varias Youtubers, airean lo que, al parecer, son brillantes métodos y trucos para desarrollar una equilibrada autoestima. Estar en paz con una misma, resulta que abre la puerta a la felicidad.

En muchos artículos dedicados a conseguir lograr una sana autoestima, resalta la palabra "SOLTAR". Hay que SOLTAR, dejar atrás, para poder avanzar. Comprendido: hay que "olvidar" cosas, personas, situaciones, lugares, colores y olores que hagan daño, puesto que, por alguna razón, resultan corrosivos. El objetivo está claro, pero ¿Qué pasa con el proceso?.

El quid de la cuestión, es que el proceso de avanzar es tan diverso como el propio ser humano. Quizás, algunas personas jamás se planteen un proceso, ni  siquiera, similar: dan carpetazo y a otra cosa mariposa.

En cambio, personas que, conscientes de un profundo malestar, saben que deben dejar "algo" atrás, inician un complicado ascenso, con el objetivo de llegar a su preciosa cima. Con esfuerzo y dedicación, lo logran ¡bravo!.

Y....¿Las personas que, en algún instante, se ahogan y necesitan oxígeno? ¿Dónde quedan?. Seguramente tienen voluntad y motivación para lograr soltar su mal pero, simplemente duele demasiado. Vuelven atrás en el tiempo constantemente, recuerdan y requeterecuerdan y, en actos de sadomasoquismo, puede hasta que planeen y deseen revivir las situaciones más complicadas.

 Esto ¿implica necesariamente no haber estudiado  bien los consejos y pautas ordenadas para ser feliz? ¿No habrán tenido voluntad suficiente para lograrlo? ¿Serán más débiles? ¿emocionalmente frágiles?. 

Menos mal que, ante todo este percal, se puede recurrir a las redes sociales, a los cánones de moda actuales y a los medios de comunicación. Siendo bombardeados con vidas absolutamente felices,  donde hacen creer que aquí todo el mundo SUELTA menos uno mismo, seguro que la presión disminuye y, todo ser humano logra tener una equilibrada autoestima, aunque sea en Instagram.

    

miércoles, 26 de mayo de 2021

LA VISIÓN

La rata sonrió en aquel momento y, de manera instintiva, supo que todo había cambiado. Todo lo que hasta ahora había cargado, se recolocó en pequeños bolsillitos que hacían el peso, menos pesado. 
Porque así solía percibir ella su vida de rata: pesada, sucia.

Quizás el enfoque que ella había dado a su trayectoria como rata, no había sido del todo adecuado. Tal vez, el contexto en el que se desarrollaba su ser de rata, tampoco lo había sido. Pero, indudablemente, su posicionamiento, como rata que era, ante los demás, no había sido ni lo más mínimamente positivo.

Pero, aquel pequeño transformó su mirada. Aquel mugriento niño que jugaba alegremente con dos palitos, la miró y, sonrió.

Ese gesto tan simple e inmenso, cambió su visión.  Y fue ante toda aquella belleza, donde la rata decidió convertirse en una maravillosa rata.

miércoles, 28 de abril de 2021

LAS TRES DE UNA SOLA

 La niña, grita, se enfada, juega a jugar e intenta, en varias ocasiones, quebrar los límites inquebrantables. Es astuta y, cuando quiere, engaña, para obtener lo que desea. Se disfraza de adulta y, cuando sale con fuerza, lo domina todo. Baila sin medida, con movimientos descontrolados, apenas escuchando la música. 

La adulta se esfuerza y peca con auto regalos limitados. Nada en un mar repleto de responsabilidades pero, también de placeres. Sus pensamientos se debaten siempre con la palabra conveniencia. Sonríe y llora. Sin embargo, se muestra más tímida que la niña y, le cuesta dar la cara. Es más, a veces hasta hay que buscarla, para poder dar con ella. Baila acorde al ritmo. Se deja llevar, siempre controlando que los movimientos no le hieran.

La madre ordena, auto exige, autocritica y vela por lo que se debe hacer. Sin premios, ni juegos. Se debe hacer y no hay peros que valgan. Simplemente por el hecho de seguir lo estipulado por algo o por alguien, ya obtiene el bienestar. Sale a su aire y se muestra segura de sí misma, alegando que su actuación es la religión absoluta y verdadera . Baila siguiendo los pasos marcados, un baile elegante y perfecto.

Para que la función resulte cautivadora, hay que dejarlas bailar de la mano, en armonía y sin pisotones. Un baile coordinado, con pequeños momentos de protagonismo para todas ellas. Sin que la euforia se apodere de ninguna porque, de lo contrario, las consecuencias pueden ser absolutamente nefastas.

Un equipo, formado por tres acordes de una misma canción. 


domingo, 31 de enero de 2021

NO ES LO MISMO

  

Algunos días, la falta de energía hace acto de presencia. Son días que solemos comenzar sorteando trampas malditas que, inteligentemente, pone nuestra cama para atraparnos y no dejarnos mover ni un pie. También debemos hacer caso omiso a los gritos constantes que nuestro sofá se empeña en vociferar.

    Otros días, con o sin motivo, tendemos a sentirnos enfadados, molestos, irritables. Conscientes de ello, sacamos nuestra mejor cara avinagrada y la mostramos al mundo entero.

    Y, por último, tenemos las variables. Días que, aparentemente, comienzan sin mayor dificultad, pero que se tuercen de manera instantánea, o se van chafando a base de tropezar con infinitas piedras. ¿Quién no ha experimentado la sensación de que, por mucho empeño que pongas, todo sale mal?. Te salpica una baldosa que baila en la calle mojada, se atasca la fotocopiadora en la primera copia de tu jornada laboral, calculas mal la ropa que eliges y te pasmas, o te cueces de calor o, quizás, alguna persona que aspira a convertirse en humorista profesional, venga a torcer lo que parecía ser un día corriente.

    Pues sí, esto es una realidad. Hay días difíciles, torcidos, en los que ver las cosas positivas de la vida puede resultar agotador. Con llegar al momento "fin" y dar por terminada la jornada, más que suficiente.

    No obstante, pese a todo ello, hay personas que hacen estos momentos un poco más sencillos. Personas que pese a malos días o pandemias mundiales, regalan gestos voluntarios agradables e incluso cariñosos. Camareros/as que te preguntan si añadir unas gotas de chocolate a tu café alegraría un poco tú día. Maestros/as que, aunque los familiares no lo exijan, se acercan e informan sobre novedades de los infantes "hoy ha comido genial". Barrenderos/as que, llueva, nieve o el calor derrita el asfalto de las carreteras, te dan los buenos días a diario. Personal médico que tras atender a los pacientes, resuelven  amablemente las dudas de los familiares. Repartidores/as que, en el momento de entrega, en vez de pedirte el DNI como si de un fugitivo te tratases, te regalan una sonrisa deseándote una buen día.

  Pequeños gestos de amabilidad basados en empatía. Pequeños, pero inmensos. Escasos y difíciles en ocasiones, pero absolutamente necesarios. Sin duda alguna, gratificantes como poco. Porque, no es lo mismo una actitud que otra. Independientemente de nuestras situaciones personales, no es lo mismo posicionarte ante los demás de manera cordial, que mostrar una indiferencia constante hacía toda persona ajena.

    Bailando al ritmo de Alejandro, diría que "no es lo mismo ser que estar, no es lo mismo estar que quedarse, tampoco quedarse es igual que parar". Y, aunque parezca mentira, todo ello es absolutamente gratuito.

ABSURDA SENSATEZ

 Cuando las navidades se acercan, pareciera como que el mundo se dividiese en dos. Sin motivo aparente, las personas adultas deciden tomar p...