Zure eskuetan, hatzamar itxiak, gogortuak.
Gozokiz betetako esperantza apurtuak.
Nire eskuetan, hatzamar irekiak, gardenak.
Berdez jantzitako amets partekatuak.
Zure eskuetan, hatzamar itxiak, gogortuak.
Gozokiz betetako esperantza apurtuak.
Nire eskuetan, hatzamar irekiak, gardenak.
Berdez jantzitako amets partekatuak.
Algo similar le ocurría con los largos veranos de la infancia. Veranos repletos de sonidos de golondrinas y de olor a cloro.
Con el tiempo, ella comenzó a darse cuenta de que muchos sabores, olores, reacciones y sentimientos, son irrepetibles. Puede haber amagos de algo similar, algo que hace recordar, pero que nunca es igual.
Aquellos tomates y aquellos veranos habían formado parte de su vida. Habían construido una base que de adulta, recordaría una y otra vez. Y no, no era por los tomates en sí. Tampoco porque los veranos transcurriesen en un lujoso entorno. Era porque esa base se consolidaba en afecto y cariño. Porque los tomates sabían a amor de amama y los veranos olían a familia feliz. A amistades que resultaban sinceras. A ausencia de decepciones.
El bueno de Juan sentía que había cumplido con su misión. Sin lugar a dudas, había sabido hacer lo encomendado: narraba con entusiasmo, describía acontecimientos milagrosos y, hasta sonreía con ojos resplandecientes, si la ocasión lo requería. Por ello era el favorito de los 12. No obstante, al cabo de tantos años derrochando vocación, a Juan le aturdía solamente una pregunta ¿acaso no se requería creer, para poder predicar la palabra del Señor?
En muchos artículos dedicados a conseguir lograr una sana autoestima, resalta la palabra "SOLTAR". Hay que SOLTAR, dejar atrás, para poder avanzar. Comprendido: hay que "olvidar" cosas, personas, situaciones, lugares, colores y olores que hagan daño, puesto que, por alguna razón, resultan corrosivos. El objetivo está claro, pero ¿Qué pasa con el proceso?.
En cambio, personas que, conscientes de un profundo malestar, saben que deben dejar "algo" atrás, inician un complicado ascenso, con el objetivo de llegar a su preciosa cima. Con esfuerzo y dedicación, lo logran ¡bravo!.
Y....¿Las personas que, en algún instante, se ahogan y necesitan oxígeno? ¿Dónde quedan?. Seguramente tienen voluntad y motivación para lograr soltar su mal pero, simplemente duele demasiado. Vuelven atrás en el tiempo constantemente, recuerdan y requeterecuerdan y, en actos de sadomasoquismo, puede hasta que planeen y deseen revivir las situaciones más complicadas.
Esto ¿implica necesariamente no haber estudiado bien los consejos y pautas ordenadas para ser feliz? ¿No habrán tenido voluntad suficiente para lograrlo? ¿Serán más débiles? ¿emocionalmente frágiles?.
Menos mal que, ante todo este percal, se puede recurrir a las redes sociales, a los cánones de moda actuales y a los medios de comunicación. Siendo bombardeados con vidas absolutamente felices, donde hacen creer que aquí todo el mundo SUELTA menos uno mismo, seguro que la presión disminuye y, todo ser humano logra tener una equilibrada autoestima, aunque sea en Instagram.
Ese gesto tan simple e inmenso, cambió su visión. Y fue ante toda aquella belleza, donde la rata decidió convertirse en una maravillosa rata.
Cuando las navidades se acercan, pareciera como que el mundo se dividiese en dos. Sin motivo aparente, las personas adultas deciden tomar p...